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Guía para el segundo embarazo

Después de haber logrado con éxito el primer embarazo, buscar otro bebé con ayuda de la reproducción asistida resulta un tanto más sencillo. Sobre todo si pasando por una FIV o ICSI, decidiste congelar blastocistos. Conocé sus ventajas.

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Gracias a los avances de la ciencia, médicos y pacientes pueden utilizar blastocistos previamente congelados en un primer tratamiento, para así descongelarlos y transferirlos al útero de la mujer con el fin de lograr otro embarazo ahorrando muchísimo tiempo y esfuerzos.

Cada vez más parejas, alentados por una primera experiencia positiva, se inclinan por esta opción. Y la buena noticia, es que la mayoría de las obras sociales permiten hasta al menos 3 transferencias por año.

Transferencias: ¿Cómo es el procedimiento?

Partamos del principio. Cuando hablamos de blastocistos hacemos siempre referencia a un primer estadio de los embriones concebidos en nuestros laboratorios. Estos se pudieron haber logrado gracias a tratamientos como FIV o ICSI, por lo cual haber pasado por los mismos, es clave para poder buscar un segundo hijo de una manera más sencilla, ya que como podrán ver más adelante, ahora queda solo el camino fácil: la transferencia.  

¿Por qué decimos esto? Porque en ambos casos -entre otros procedimientos que pueden ser complejos-, primero se hace una estimulación ovárica a la mujer para extraer sus óvulos y lograr con ellos una fecundación en laboratorio.

Ahora, una vez obtenido con éxito los preciados blastocistos bien podría suceder lo siguiente:

- Se elige uno y se lo transfiere al útero de la mujer.

- En el mejor de los casos, se logra el embarazo y el mismo transcurre normalmente.

- De ser así, se preserva al resto en una cámara de nitrógeno líquido que los vitrifica conservando por tiempo ilimitado su calidad (un claro beneficio es que conservan la edad de la paciente, permitiendo por ejemplo lograr un blastoscito a los 35 años, vitrificarlos por 6 años y transferirlos a los 41 para lograr un segundo embarazo con mejores chances).

Lo positivo de lo recién contado, es que además de conseguir un embarazo, también quedan blastocistos vitrificados de cara al futuro. Vale aclarar también que, según nuestra experiencia, lo más normal es que queden al menos uno o dos blastocistos libres. Lo comentamos simplemente para no dar una falsa idea de que puedan llegar a quedar muchísimos disponibles. No es tan así.

De todos modos, de estas buenas experiencias, es donde también nacen las búsquedas del segundo hermanito/a para muchísimas personas.

A modo de adelanto, siempre se recomienda en cuestiones de tiempo, que al menos pasen un año y medio entre el nacimiento de un bebé y la búsqueda de otro.

Fallan las transferencias: ¿Qué hacer?

¿Pero qué pasa en los casos que no se logra el embarazo en la primera transferencia? A simple vista no mucho. Siempre se puede volver a recurrir los blastocistos concebidos en un tratamiento o incluso, en los casos en donde las transferencias fallan, siempre se puede volver a pasar por una FIV o ICSI para seguir intentando.

Claro está, que el límite de intentos, es algo que se charla y se trabaja junto a los especialistas de fertilidad. Ellos son los profesionales que van acompañarlos durante todo el proceso.  

De todos modos, lo importante acá, es que puedas saber que como paciente en tratamientos de alta complejidad, las clínicas de fertilidad siempre van a ofrecerte la opción de vitrificar blastocistos para su preservación a futuro.

Lo que no quiere decir, que seamos las clínicas la que tengamos la obligación de preservarlos por tiempo indeterminado.

Esto también es responsabilidad de los pacientes que, una vez aceptada la opción tendrán tiempo suficiente para evaluar el deseo de ampliar la familia a futuro o decidir qué hacer con ellos.

Ética y frases mal usadas

Ahora, hay un detalle que queríamos comentarles porque muchas veces escuchamos frases mal empleadas sobre el tema, que además de ser incorrectas prestan a la confusión. Expresiones como: “congeló a su hijo” o “o teníamos al hermanito congelado” no hacen otra cosa que alarmarnos, sobre todo, si tomamos la literalidad de esas frases. 

Por eso aclaramos que lo que se vitrifica, no es un embrión como se lo conoce en la jerga popular, es decir, no estamos hablando de un ser vivo con identidad propia que se “congela”, simplemente preservamos un estadio temprano de células vivas necesarias para la formación de un bebé o más de uno.

 ¿Qué significa esto? Que las células vivas una vez descongeladas, pueden seguir su ciclo natural en el útero de la mujer y llegar incluso a dividirse como parte de un proceso natural para así concebir gemelo/as.

Segundas partes y cierre de la nota

Con todo lo dicho, el volver a buscar otro hijo con ayuda de la reproducción asistida, no es otra cosa que es darle continuidad a un primer tratamiento original.

Lo bueno, es que se trata de una segunda parte con menos carga emocional, también es técnicamente más simple, se requiere menos esfuerzos de partes de médicos y pacientes, y como dijimos antes, una buena experiencia alienta a la otra. Al menos así fue el caso de Lucía, una mujer que cuenta parte de su experiencia en una nota radial que le hicieron en FM Loca Suelta.

Fuente: www.cigor.com.ar
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